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DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
Énfasis en Currículo
Universidad del Cauca - Rudecolombia




Fundamentos y Estructura del Área de Currículo

Referentes Teóricos

Como consecuencia de asimétricas y desventajosas relaciones geopolíticas sustentadas en el favorecimiento de la dependencia aculturizante, y también como uno de los efectos cíclicos del atraso, reflejado en la ausencia de una comunidad académica nacional fuerte, capaz de una relación dialógica con el Estado, la sociedad y sus pares, en América Latina y, particularmente, en nuestro país, han predominado visiones curriculares de extremada precariedad por sus posiciones reductivas.

Unas veces, se han conjugado el idealismo con el instrumentalismo inmediatista; otras veces, como ocurrió durante casi todo el siglo XX, el tecnologismo desde sus pretensiones de asepsia y eficiencia ha inmovilizado a los profesores para su trayectoria en la cultura y las acciones de liberación personal y social. De allí que resulte pertinente contemplar entre los objetivos del Área y de su Proyecto Marco, desde nuestras mejores tradiciones: la interpelación sobre las identidades paradigmáticas que han circulado en el continente, sus versiones sobre el currículo, y sus repercusiones sobre nuestros intentos de reforma educativa; la constitución de escuelas de pensamiento sobre lo curricular comprometidas con interlocuciones universales y locales,  capaces de interpretar e intervenir nuestra realidad;  el avance, desde la investigación y el acompañamiento de procesos sociales, estatales e institucionales, en la conformación de una masa crítica que se exprese en pares,  grupos y redes de investigación, de meditación profunda y de sistematización de experiencias. Esto es, en la conformación y afianzamiento de la comunidad académica nacional, lo cual, desde el punto de vista curricular configura un problema epistemológico, organizativo y de gestión de primera importancia, pues se trata de romper con los modelos pedagógicos catequísticos o sea de simple inculcación de saberes, en cuya imposición históricamente se han aliado principalmente ciertos sectores del Estado y la iglesia.

En el diálogo universalista y en la lectura y transformación de nuestra realidad, hemos de recuperar y apropiar críticamente, de recrear y generar otras versiones sobre lo curricular que deriven en modelos pedagógicos y estrategias didácticas, comprometidos con la realización humana integral y ecuánime, en las cuales configuremos y rehagamos sentidos para nuestras propias maneras de ver el mundo y de estar en él.

Un doctorado como el nuestro, ubicado en regiones del país que aspiran al desarrollo propio y nacional desde la diversidad; un programa que se cree por igual comprometido con la racionalidad científica,  la eticidad dignificante en lo humano y el compromiso transformador,  no puede ser otra cosa que espacio y oportunidad para recontextualizar y reconceptualizar lo curricular.

En tal perspectiva y en el ámbito de la educación como amplio proceso que intencional y sistemáticamente busca promover por diferentes medios y en diversos lugares, determinados paradigmas culturales, sociales y humanos, sobre la pedagogía y el currículo,  -una de sus especificidades en la contemporaneidad-, se procura privilegiar visiones, propuestas y acciones que conjuguen armónicamente intereses humanizantes, socio-críticos y científico-tecnológicos. Asumimos como eje articulador de estos propósitos el problema de la formación.

Desde una perspectiva interdisciplinaria, la pregunta central de la pedagogía, mucho más si ésta tiene inspiración humanizante y liberadorada, es acerca de la formación integral humana: su carácter, expresiones,  problemática, límites y horizontes. Por su parte, el currículo, desde el problema de las mediaciones requeridas por los procesos formativos, asume esta misma pregunta pero referida a:

  • Todos los actores que interactúan en la vida escolar y otros espacios formativos.  Desde los compromisos políticos con la inclusión,  por el reconocimiento de sí mismo y del OTRO, que es germen de democracia social desde la escuela, no sólo, por tanto,  la formación de los estudiantes, como sesgadamente aparece en los propósitos del currículo y los modelos pedagógicos aún prevalentes.

  • La conformación de las culturas del conocimiento y de las comunidades académicas,  en tanto éstas son expresión y al mismo tiempo condición indispensable para que se gesten y desarrollen los procesos formativos. Esto significa tomar en consideración aquellos modelos pedagógicos realmente comprometidos con la generación del saber y con la relación interdisciplinaria,  fundada en la complementariedad crítica. 

  • Los proyectos educativos explícitos, intencionales y participativos. Como armonización de los subsistemas de la organización educativa y como sincronía de políticas y de procesos académicos de base. 

La premisa fundamental para entender el sentido del trabajo académico es que sólamente puede apoyar el proceso formativo de otros, quien de cierto se asuma así mismo en proceso de formación, trátese de personas,  grupos humanos, proyectos o instituciones. Lo cual remite al problema de la autonomía, metafóricamente abordado por Kant, como mayoría de edad que se sustenta en el conocimiento, la investigación científica, la crítica, el debate y el diálogo. Por lo mismo, tanto en el Proyecto Marco de Investigación del Área como en los demás componentes de la estructura curricular de la misma,  se asume como horizonte conceptual y de realización que el currículo es: El sistema de mediaciones formativas potenciadas por el trabajo académico y las vivencias cotidianas,  que una institución educativa promueve y recrea para materializar y resignificar el sentido de su misión.

Así entendido el concepto, se busca superar reduccionismos a que condujo en el siglo pasado la aplicación del modelo de producción industrial capitalista en serie a la formación humana y al mismo tiempo, tendencias comprometidas con la circulación de los discursos de moda. Reiteramos que la postura tecnologizante hegemónica señalada ha sido punta de lanza de un proyecto político de dominación hemisférica que retrasa el desarrollo educativo y cultural, lo mismo que la constitución de la pedagogía como campo disciplinario y profesional.

Tal como lo insinúa el anterior esquema, en el horizonte de recontextualización y reconceptualización sobre lo curricular, de la misma manera como se cree indispensable procurar armonías entre las intencionalidades humanizantes, socio-críticas y científico-técnicas,  también se busca que haya diferenciaciones y sincronías entre el mundo de las visiones conformado por corrientes de pensamiento, teorías, enfoques e imaginarios de los actores, y el mundo de las acciones estratégicas y las herramientas. Todos estos mundos armonizados configuran aquello que entendemos por mediación, es decir aquello que deviene instancia creadora. Este último concepto es coincidente con el de realización, con el sentido de opción de rupturas, transformaciones y resignificaciones, por su devenir explicativo.

De muy poco sirven las ideas cuando están desconectadas de la tradición cultural, de la realidad y del compromiso transformador, de problemas y coyunturas concretas. Pero, igualmente, las acciones estratégicas son intrascendentes en ausencia de argumentos y fundamentos conceptuales de probada solidez y congruencia para el discernimiento y el pensar fundado, o que no derivan en herramientas físicas, conceptuales o metodológicas para el trabajo humano, en nuestro caso particular, para el quehacer educativo.

Si el currículo, en vez de ser reducido a problema técnico,  o a discurso abstracto y aséptico, es abordado como trayectoria o instancia de realización, en su recontextualización y reconceptualización revela el verdadero problema de su naturaleza y perspectivas,  entre cuyas opciones podríamos resaltar.

  • Ser posibilitador de una construcción dialogante del sentido de las prácticas pedagógicas y de la vida escolar, o ser simplemente instrumento de inculcación y dominación que oculta los propósitos, las estrategias a que recurre y las consecuencias de la acción humana así comprendida.

  • Constituir mediación favorable para la apropiación crítica, la recreación y producción del conocimiento,  o resignarse a la transmisión pasiva y esterilizante del mismo, como también, a ser simple moda intelectual.

  • Favorecer el reconocimiento de que en toda práctica pedagógica y en todo trabajo académico confluyen los más diversos intereses y demandas del Estado, la Sociedad y los propios académicos, que no son fáciles de priorizar y armonizar, y que por ello, pueden inducir a polarizaciones o a mimetismos.

  • Revelar referentes, límites y posibilidades de inclusión, o pretender neutralidades y asepsias, como si el mundo escolar y las vivencias de las aulas, laboratorios y campos de prácticas y debates, por ejemplo, entendidas como formas particulares de convivencia social, no fueran en estricto sentido relaciones políticas que favorecen o dificultan el ejercicio y desarrollo de los Derechos Humanos Fundamentales, únicos generadores de una vida digna y ecuánime.

  • Reconocer el problema que para los educadores y los sistemas educativos representa la pretensión de transformar transformándose, procurando propiciar tal opción, o simplemente servir a fines adaptativos y de reproducción de condiciones culturales y materiales de existencia que obstaculizan la formación integral.

  • Develar que como espacio de poder, toda institución educativa, en su entendimiento y práctica de la educación, refleja las realizaciones y las crisis de la cultura, el Estado y la sociedad de la que es parte,  o pretender reducirse únicamente a temas y formas de enseñanza.

Hacia una praxis problematizadora

En procura de la recontextualización y reconceptualización que resulta indispensable impulsar desde el Área de Currículo, se propone a RUDECOLOMBIA asumir, con las diversas implicaciones que tal hecho conlleva, que:

  • Toda propuesta curricular es en estricto sentido apenas una hipótesis de trabajo. Realizarla exige a los investigadores, a los innovadores, a las comunidades e instituciones,  asumirse seres integrales.

  • El establecimiento de relaciones de sentido para el currículo demanda esfuerzos interdisciplinarios que son imposibles de materializar al margen del debate. La transformación curricular se complejiza por la necesidad de avanzar hacia perspectiva de conocimiento, desde ciertas actitudes y posicionamientos reductivistas de los académicos que requieren ser reconocidos y superados.

  • El currículo, en tanto mediación que puede llegar a ser favorable para los procesos formativos, más que un proceso institucional o un recurso técnico, es trayectoria en la cultura y devenir explicativo y transformador anclado en los proyectos de vida.

Objetivos del Área de Currículo

Desde la perspectiva planteada se configuran los siguientes objetivos:

  • Apoyar y promover la formación de investigadores sensibles y competentes para: el estudio científico de los problemas educativos y en especial del Currículo; para la formulación y aplicación de políticas pertinentes y para movilizar y acompañar procesos e innovaciones de este campo.

  • Promover prácticas investigativas, conocimientos y actitudes para la conformación de una masa crítica de educadores que al articular desarrollos teóricos, lineamientos de política internacional y estatal, experiencias de otros contextos y esfuerzos de diferentes colectivos; que al sistematizarlos, los reconozcan y los traduzcan en lecturas de nuestra realidad y en proyectos y acciones con factibilidad de gestión para el aprovechamiento de nuestros potenciales en la solución de problemas educativos prioritarios.

  • Contribuir a la creación de escuelas de pensamiento sobre el curriculo, a la consolidación de la pedagogía como campo disciplinario y al fortalecimiento de comunidades académicas, mediante una dinámica de permanente interlocución y de intercambio por medio de redes y proyectos.

En el Boletin de la Red de Investigación No. 1 (septiembre, 2002) se desarrolla más ampliamente los fundamentos, propósitos y perspectivas del Área de Currículo del Doctorado en Ciencias de la Educación de RUDECOLOMBIA.


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Actualización: Diciembre de 2004